Cuando Agustina decidió abrir su propio estudio de yoga en un jardín en altura en Buenos Aires, la web tenía que contar esa misma historia: un espacio para aterrizar. Rediseñamos el sitio con foco en presentar a su equipo de profesoras y los distintos estilos de práctica, para que quien llegue por internet sienta ganas de subirse a bordo de La Nave — hoy es, para muchas alumnas nuevas, el primer paso antes de conocer el lugar en persona. La construimos pensando en el crecimiento: una estructura pensada para sumar nuevas profesoras y estilos de yoga sin rehacer nada, y un proceso de reserva cada vez más simple. A través de nuestro sistema de mantenimiento, acompañamos a Agus en cada etapa, sin perder de vista hacia dónde va.










